jueves, 4 de octubre de 2012

Que los instantes basten.

Tu cuerpo,tus mil caras,las paredes blancas
mi desorden,el olor de la madera,las cosquillas,
una casa que es tuya pero no es tuya que vas que venis que te volves.
Tu cuerpo y mi cuerpo al borde de la cama
cerca y lejos
de la mano
mis rodillas en tu cara
mis manos en tu pelo
tu sueño en mi sueño,y el aire denso de la primavera que nos adormece,
y nos despabila.
Empujemos a la nada los prejuicios
apaguemos la luz cuando todo amanezca
vivamos riendo y muriendo y viajando
perdiéndonos,
trepemos a la raíz inicial de nuestro destino
sin bolsos silbadores
sin libros
ni lagrimas.
Y que las torres de las horas se alcen perfectas en la madrugada
y que los instantes basten para darlo todo.


1 comentario:

Matias Risso dijo...

Dichoso quien amarre en el Tiempo su padecimiento, porque sólo será dolor pasajero. Aunque un tanto oscuro, resguarda al misterio a orillas de la pasión. Sutil, delicado. Algo adolescente y serio, adulto pero salvaje. Un sinfín de contradicciones que dan paso a la reflexión y de antemano el recuerdo hermoso de haber amado. Un placer leerte. Atte: Arca de Ideas (MNR). www.arcadeideas.blogspot.com.ar