miércoles, 26 de marzo de 2008

CASI

Acostada en la cama, fumando, suena una canción de sabina y yo veo el techo y la ventana de mi cuarto abierta de par en par...Entra una luz clara.
Estoy feliz, plena. Me estoy convirtiendo en lo que siempre he querido ser: un novio que no me tiene miedo y que me hace reír mucho, un amigo que me habla cada vez que siente que me estoy perdiendo por ahi para contarme de su vida, un proyecto de publicación en puerta, veinte pesos en mi monedero, una carta de mi papá, cafe negro de mañanita,mi departamento,libros de cortazar cigarros y mucho trabajo. Lo estoy logrando, me voy volviendo poco a poco el arquetipo, sólo falta el viaje soñado,el que estoy esperando y comenzando a planificar... luego solo la playa y el cielo estrellado...

7 comentarios:

Claudia dijo...

Hola Maga!
Me alegro por tu plenitud.
La plenitud es contagiosa.
Avisame cuando salga tu libro, que quiero tenerlo.
Beso!

Raul Ezequiel dijo...

Que bueno es saber que aquellos que apreciamos son tan felices, teniendo aquello que quieren...

Bien por ti...

Un abrazo

tomás dijo...

Siempre tendremos París, maga.

Mar dijo...

Esas sensaciones de plenitud y satisfacción son invaluables.

Te faltó decir que eres una excelente escritora, también.

¿¿O es que a caso la magia con la que escribes es resultado de la casualidad??

Como sea. Me sigue pareciendo que tus entradas son hermosas.

Scar dijo...

Y yo estuve tan tapado de laburo que ni siquiera almorcé...


(sí, voy a matar a alguién. Tu plenitud me exhaspera)

(jajaja, saludos)

FLACA dijo...

¡¡¡QUÉ SOÑADO!!!... Qué bueno eso de sentir y valorar los momentos de felicidad.¡Bien,Maga! y el viaje ya vendrá,verás. Un beso.

distante.espejo dijo...

creo que en las dos últimas líneas pasas de ser horacio a ser manú.

yo leo a cortázar sin tabaco, tal vez sí con café o una infusión cualquiera. me apetece probar un día el mate, no sé, es que aquí ni dios sabe qué es. y claro, yo leyendo a cortázar alucinaba... y me dije coño! habrá que tomar el mate.

un beso, desde Granada, o mi pequeña isla mediterránea, que ahí es donde suele estar mi cabecita, que no mis estudios.